Trigo: pérdidas de hasta el 90% en sectores afectados
Juan Pablo Ioele analizó los daños por granizo en Marcos Juárez y destacó las buenas condiciones hídricas para los cultivos.

Ing.Agr. Juan Pablo Ioele
El ingeniero agrónomo Juan Pablo Ioele advirtió sobre fuertes pérdidas en lotes de trigo por las tormentas de granizo que afectaron el departamento Marcos Juárez, Córdoba.
En algunos sectores, los daños alcanzaron el 90%, mientras que las lluvias favorecieron al maíz y las próximas siembras de soja.
El mayor impacto se registró en el trigo, un cultivo próximo a la cosecha y sin posibilidades de recuperación. La piedra provocó caída de espigas y daños en granos y espiguillas. La evaluación todavía es parcial porque las lluvias dificultan el ingreso a los lotes.

Ioele describió daños muy variables dentro de un mismo establecimiento: desde cabeceras prácticamente destruidas hasta sectores centrales con pérdidas del 60 al 70%. Los mayores perjuicios se concentraron en la franja que pasó por Monte Buey e Inriville y continuó hacia Marcos Juárez.
“El trigo no tiene revancha, porque estamos muy cerca de su recolección. Ya están definidos todos sus componentes de rendimiento y el daño de la piedra fue directo”, explicó Ioele.
El trigo venía con muy buenas perspectivas
Antes de las tormentas, la campaña presentaba condiciones favorables. Las lluvias de octubre compensaron la falta de agua de septiembre y permitieron sostener cultivos por encima de los rendimientos promedio.
Ioele calificó el estado general de los trigos sin daños por granizo con 8 puntos sobre 10. Destacó la disponibilidad de agua y las temperaturas frescas de primavera, que favorecieron el desarrollo del cultivo.
También señaló la presencia de Fusarium en algunos lotes, aunque de manera esporádica. La enfermedad no tuvo una incidencia generalizada. La principal problemática sanitaria fue la roya, que obligó a realizar hasta dos aplicaciones en numerosos lotes.

Maíz y soja, favorecidos por las lluvias
En maíz, el daño por granizo depende del estado de desarrollo. Antes de desplegar la sexta hoja, el ápice de crecimiento permanece protegido debajo de la superficie. Por eso, muchos cultivos pueden recuperarse.
En lotes más avanzados, Ioele recomendó revisar el ápice para determinar si corresponde resembrar. También destacó que las lluvias favorecieron la incorporación del nitrógeno y el funcionamiento de herbicidas.

“Lo más importante es que vino agua. El agua viene a normalizar el estado de todos los cultivos”, sostuvo el ingeniero agrónomo.
Las precipitaciones abrieron una ventana favorable para continuar con la siembra de soja de primera y preparar los lotes destinados a soja de segunda. Estos últimos necesitan recuperar reservas hídricas y nutrientes consumidos por el trigo, especialmente nitrógeno y fósforo.

Sobre las precipitaciones, Ioele aclaró que los departamentos Marcos Juárez y Unión todavía registran valores promedio. La mayor diferencia en la distribución de lluvias se espera entre noviembre y diciembre.
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