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Maíz: solo 60 de cada 100 mm de lluvia entran al suelo
Entre lotes vecinos con el mismo híbrido, la compactación puede marcar diferencias de 1.000 a 2.000 kilos por hectárea, según Giachetti.

De cada 100 milímetros de lluvia, en promedio solo 60 ingresan al perfil del suelo. Lo planteó Cristian Álvarez, ingeniero agrónomo, asesor privado y docente de la Universidad Nacional de La Pampa, en la primera JAT de Maíz de Supra Semillas, transmitida por YouTube.
El panel sobre salud física del suelo lo moderó Fernando Giachetti, gerente de Desarrollo de la marca.

Lluvia que no entra al suelo
Álvarez, con investigaciones hechas junto al INTA en distintas regiones del país, explicó que el 40% restante se pierde por falta de infiltración. El agua puede escurrir o acumularse y generar encharcamientos. Las capas restrictivas en profundidad pueden provocar falsas napas, saturación superficial y más riesgo de lixiviación de nitrógeno.
Giachetti recomendó evaluar los lotes antes de definir inversiones, incluso en escenarios hídricos favorables. Según explicó, la compactación puede marcar diferencias de 1.000 a 2.000 kilos por hectárea entre lotes vecinos con la misma fecha y el mismo híbrido.
En los ensayos de Supra Semillas en 9 de Julio, detalló Giachetti, el agua tardó más de una hora en descender en suelo compactado. En un sector descompactado con paratill, tardó un minuto.
Diagnóstico a campo y recuperación
Los especialistas coincidieron en que los análisis químicos, los mapas de rendimiento y las imágenes satelitales deben complementarse con la observación directa del suelo.
«No alcanza solo con el penetrómetro o las imágenes satelitales; la herramienta indispensable es agarrar la pala, hacer calicatas y observar la textura, la humedad y el desarrollo de raíces.» — Joaquín Panadeiro, asesor privado
Ese diagnóstico permite distinguir una compactación efectiva de la resistencia natural de un suelo seco o un horizonte arcilloso, y evitar intervenciones mecánicas innecesarias. Álvarez advirtió que los cultivos pueden mostrar síntomas similares a deficiencias nutricionales, porque sin porosidad ni estructura se afecta la disponibilidad de nutrientes.
Para recuperar la estructura, Álvarez remarcó que hay que integrar correcciones mecánicas, cultivos de cobertura y de servicio, nutrición estratégica, rotaciones y manejo del tránsito. El equipo, la profundidad de trabajo y el distanciamiento entre cuerpos deben ajustarse a cada ambiente y a la ubicación de la capa compactada.
«Corregir esta limitante no solo transforma la eficiencia de uso del agua en el maíz, sino que potencia el rendimiento de todo el esquema de rotación con soja, girasol y trigo.» — Cristian Álvarez, ingeniero agrónomo
La jornada también trató fertilización tardía oportunista y Corn Stunt. La disertación completa está en el canal de YouTube de Supra Semillas.
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