Carne vacuna: la producción cae alrededor del 10%
El mercado interno absorbe cerca del 70% del consumo, dijo Urcía, que también habló de Estados Unidos, Europa y trazabilidad.

Daniel Urcía, vicepresidente de FIFRA y de UIA, afirmó que la demanda mundial de carne vacuna argentina solo se aprovecha con estabilidad económica, seguridad jurídica y más competitividad. Señaló que la producción de carne cae alrededor del 10%.
Menos hacienda y sobrecostos
La menor oferta de hacienda obliga a las empresas a revisar sus costos y reorganizar su actividad.
«La industria está preparada para procesar un volumen superior al actual y, cuando los kilos disminuyen, sostener esa estructura se vuelve mucho más difícil.» — Daniel Urcía, vicepresidente de FIFRA y de UIA
A eso se suman la presión impositiva, los impuestos provinciales, las tasas municipales, los problemas sanitarios y la informalidad laboral. Para Urcía son sobrecostos que restan competitividad y hay que abordarlos para que la industria invierta, crezca y genere trabajo formal.
Urcía ve capacidad para aumentar la producción ganadera y usar los recursos agrícolas para alimentar más animales, con ingreso adicional de divisas y actividad económica. Para lograrlo, dijo, hacen falta reglas previsibles y condiciones que incentiven al productor a invertir y aumentar el stock.

Mercado interno y exportaciones
El mercado interno sigue siendo el principal destino, con cerca del 70% del consumo de carne vacuna, pero la disponibilidad de hacienda condiciona la oferta. Para producir más, planteó, hay que asegurar el abastecimiento doméstico y también colocar mayores volúmenes en el exterior.
«No alcanza con tener demanda internacional: necesitamos poder abastecerla y hacerlo en condiciones rentables.» — Daniel Urcía
Urcía mencionó dos destinos. En Estados Unidos ve señales en la apertura de oportunidades y en la expectativa de renovar y ampliar el acceso preferencial. En Europa, dijo, se reconoce la calidad de la carne argentina y hay posibilidades comerciales concretas.
Para aprovecharlas hay que cumplir las exigencias regulatorias y garantizar la información que necesitan los importadores. Según Urcía, aunque se compartan o no esas regulaciones, quien quiera seguir vendiendo tiene que adaptarse.
«La trazabilidad y la información sobre el origen de los animales son herramientas para preservar el acceso a mercados que, de otro modo, podrían cerrarse para nuestra producción.» — Daniel Urcía
Lo mismo vale para los medicamentos veterinarios. Urcía afirmó que el país tiene un sistema sanitario sólido y que trabajó con el Senasa para responder a las exigencias europeas. Pidió sostener ese trabajo, respetar los períodos de carencia y usar los productos de forma responsable.

Más imágenes




