Productores de la región duplican el optimismo de los estadounidenses
Los resultados del primer barómetro comparado entre Argentina y Estados Unidos ponen en evidencia que los incentivos de política y la estabilidad institucional pesan tanto como los precios internacionales a la hora de proyectar el futuro del sector agropecuario.
Un optimismo argentino que se desmarca del escenario norteamericano
Un estudio elaborado por investigadores de la Universidad Austral y Purdue University reveló una fuerte asimetría en las expectativas de los productores de ambos países para los próximos cinco años.
El trabajo, titulado *How Farmer Sentiment Compares in the United States and Argentina*, contrastó las respuestas de aproximadamente 400 productores de cada país relevados durante mayo y junio de 2026 a partir del *Purdue University/CME Group Ag Economy Barometer* y el *Austral Ag Barometer*.
Las razones del optimismo local
Aunque ambos países comparten presiones similares —altos costos de insumos, tensiones en los precios de los commodities y preocupación por la situación financiera—, los factores que alimentan las expectativas difieren marcadamente. En Argentina, la reducción de los derechos de exportación, la mayor apertura de mercados y el acceso a crédito en dólares fortalecieron las expectativas sobre retornos futuros, incluso con precios de commodities relativamente débiles.
"El mayor optimismo de los productores argentinos respecto del futuro se basa, en gran medida, en la expectativa de que continúen políticas orientadas a reducir las retenciones, con su impacto positivo sobre los márgenes agrícolas. En el caso de la ganadería, se suma la ausencia de restricciones a la exportación de carne vacuna, en un contexto muy promisorio para el sector y que se refleja en el fuerte optimismo de los productores ganaderos" — Carlos Steiger, director del Ag Barometer Austral y coautor del estudio
Coincidencias en ganadería y divergencia en tierras
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En la producción ganadera prevalece el buen humor en ambas naciones: el 68 % de los productores estadounidenses y el 80 % de los argentinos espera buenos tiempos, impulsados por precios favorables del ganado y oferta limitada de hacienda. En el caso local, se suma la expectativa de una recomposición del rodeo nacional y la disponibilidad de financiamiento en dólares a costos relativamente bajos, que alientan la inversión en vientres.
En el mercado de tierras, sin embargo, las visiones vuelven a distanciarse. En Estados Unidos, el 57 % cree que los valores se mantendrán estables durante el próximo año, mientras que en Argentina el 50 % espera que aumenten y solo el 4 % prevé una caída. Muchos productores locales perciben que la tierra agrícola sigue subvaluada después de años de inestabilidad política y ven una posible apreciación como recuperación de valor.
Preocupaciones compartidas y diferencias institucionales
Los altos costos de los insumos constituyen el principal obstáculo para mejorar la situación financiera de las explotaciones en ambos países. A este factor le siguen, con diferencias en el orden, los bajos precios de los productos y el riesgo climático. No obstante, una preocupación exclusiva del entorno local es la incertidumbre sobre políticas públicas, que aparece entre los principales factores limitantes en Argentina pero no entre las inquietudes norteamericanas.
"Los cambios en los derechos de exportación, las reglas cambiarias y las intervenciones en los mercados pueden afectar no solo la rentabilidad actual, sino también las decisiones de inversión de largo plazo. Este riesgo institucional puede amplificar los riesgos de precios, financieros y climáticos" — advierte el estudio conjunto
Contexto y mirada a futuro
El análisis concluye que las expectativas de los productores dependen tanto de las condiciones de los mercados agropecuarios como de los incentivos de política, las condiciones financieras y la estabilidad institucional de cada país. Para los productores argentinos, la continuidad de medidas que reduzcan las retenciones y mantengan libres las exportaciones ganaderas parece ser la clave para sostener una confianza que, por ahora, duplica la registrada en el hemisferio norte.
