Alerta en la previa a la campaña de soja: hay un deterioro en la calidad de las semillas
Según un informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba, la cosecha de soja terminó con algunos problemas: el exceso de humedad redujo en 15 puntos porcentuales la proporción de muestras que alcanzan el poder germinativo de referencia establecido por INASE.
La calidad de la semilla, un factor clave para la soja 2026/27
La calidad de la semilla será uno de los primeros factores a evaluar de cara a la campaña de soja 2026/27.
El motivo está en lo que dejó la última cosecha: las condiciones ambientales durante la recolección y el prolongado período de humedad generaron un deterioro que puede continuar incluso durante el almacenamiento.
La calidad de la semilla de soja, afectada
La diferencia resulta relevante para un cultivo en el que una implantación uniforme constituye el primer paso para alcanzar buenos resultados. Desde la entidad remarcan que una semilla de alta calidad es fundamental para lograr una rápida implantación y buenos rendimientos en soja.
Una de las principales causas del deterioro se encuentra en las condiciones climáticas que acompañaron la cosecha.
Durante abril de 2026, las precipitaciones superaron ampliamente los registros históricos en Córdoba, con excesos superiores a los 100 milímetros en distintas zonas del este, noreste, centro y sur provincial.
A esto se sumaron los excesos hídricos y las demoras en la cosecha, que hicieron que parte de las semillas maduras permaneciera durante más tiempo expuesta a condiciones de elevada humedad dentro de la vaina. Ese ambiente favorece el deterioro y puede afectar su comportamiento posterior.
El problema tampoco necesariamente termina cuando la semilla sale del lote. La presencia de humedad y hongos puede acelerar el envejecimiento durante el almacenamiento, tanto en silos como en bolsas, reduciendo progresivamente su calidad.

Un cambio que obliga a mirar cada lote
El relevamiento de la BCCBA muestra que el 72% de las muestras de la campaña 2025/26 se ubicó en niveles de PG iguales o superiores al 80%, frente al 87% registrado un año antes. Esto representa una caída de 15 puntos porcentuales en la proporción de semillas que cumplen con ese parámetro de referencia.
El dato no significa que toda la semilla disponible para la próxima campaña presente problemas, pero sí plantea la necesidad de evitar decisiones generales y conocer con precisión la calidad de cada lote.
Por eso, antes de definir la estrategia de siembra, el análisis de laboratorio vuelve a ocupar un lugar central. El poder germinativo, el comportamiento luego del tratamiento con fungicida y las pruebas de vigor permiten obtener una fotografía más precisa del potencial de implantación.
El almacenamiento también será determinante
El escenario pone el foco sobre la conservación de la semilla durante los meses previos a la siembra. Si el deterioro continúa durante el almacenamiento, una muestra que inicialmente presenta una calidad aceptable puede llegar al momento de implantación con un potencial inferior al esperado.
En este contexto, desde la Bolsa de Cereales de Córdoba recomiendan realizar controles periódicos de los lotes almacenados y evaluar nuevamente su calidad antes de la siembra.
La estrategia debe contemplar no solamente el PG, sino también el vigor y la respuesta sanitaria de la semilla.
Tratamiento fungicida: otra herramienta para preservar la calidad
El tratamiento fungicida aparece como una herramienta para proteger el material, especialmente cuando existen antecedentes de humedad y presencia de patógenos.
La recomendación es evaluar tratamientos de alta eficiencia y amplio espectro antes de la siembra, buscando preservar la semilla y favorecer el establecimiento de las plántulas en el suelo.
No dejar la implantación librada al azar
Con una campaña 2025/26 marcada por condiciones húmedas durante la cosecha, la calidad de la semilla será un aspecto que deberá monitorearse hasta el último momento.
El dato de que el 72% de las muestras haya alcanzado el PG de referencia muestra que existe material con buen potencial, pero también que aumentó la proporción que requiere una evaluación más cuidadosa.
En definitiva, el desafío para la campaña 2026/27 será llegar a la sembradora con información concreta sobre cada lote y no asumir que la calidad se mantiene sin cambios desde la cosecha.
“La pérdida de calidad continúa durante la poscosecha”, advierte el material de la BCCBA.
Para la soja, donde una implantación rápida y uniforme condiciona buena parte del potencial posterior del cultivo, conocer la calidad antes de sembrar puede marcar la diferencia entre una emergencia pareja y la necesidad de afrontar problemas cuando ya es demasiado tarde para corregirlos.
