¿Hay alimento sano si el campo pierde? Debate de Aapresid llega a la región
La tensión entre las exigencias del consumidor por alimentos más saludables y la rentabilidad real del sector productivo marcó el debate de un panel de lujo en el Congreso Aapresid 2026, donde voces del ámbito privado, la academia y el Estado coincidieron en que la sustentabilidad del sistema agroalimentario necesita un anclaje científico y económico urgente.
El panel “Alimentos seguros y confiables: la nueva frontera de los sistemas agroalimentarios”, desarrollado en el auditorio Aapresid durante la tercera jornada del evento en el Salón Metropolitano de Rosario, reunió a la CEO de la ONG española Right2eathealthy, Ángeles Gómez, al consultor y ex presidente del IICA Manuel Otero, y a la titular de Senasa, María Beatriz “Pilu” Giraudo. Los tres referentes disertaron sobre la compleja encrucijada que atraviesan los esquemas productivos actuales.
Etiquetado y demanda: la mirada desde el consumidor
En su exposición desde Madrid, Gómez advirtió que muchos productos llegan a la góndola con etiquetados incompletos que no informan sobre los químicos aplicados en su proceso productivo. Sostuvo que las familias necesitan conocer esos datos y reclamó un mayor acceso a la comida orgánica. Para lograrlo, consideró imprescindible que crezca el número de granjeros que transicionen hacia la agricultura regenerativa.
“No se trata de ser perfecto, se trata de ser suficiente” — Ángeles Gómez
El costo de producir: la mirada desde el campo

Manuel Otero marcó un firme contrapunto centrado en la realidad económica del sector. Enfatizó que la discusión sobre seguridad alimentaria no puede soslayar los márgenes del agricultor porque su consolidación depende de ellos. A su criterio, es “utópico, ilusorio, peligroso e injusto” exigir calidad e inocuidad si previamente no se garantiza la rentabilidad de quien produce.
“Si un agricultor no tiene rentabilidad, ¿con qué cabeza va a estar pensando en la calidad e inocuidad? Es utópico, ilusorio, peligroso e injusto” — Manuel Otero
Otero también repasó la evolución histórica del concepto, que pasó de una visión ligada exclusivamente a la oferta hacia un enfoque que incorpora la demanda y la calidad. No obstante, alertó sobre la existencia de un “vacío peligroso” que solo puede llenarse con información que humanice la actividad y cuente con rigor el vínculo entre el campo y la mesa.

Ciencia y regulación, los ejes para una transición real
María Beatriz “Pilu” Giraudo coincidió con Otero en que “no se puede ser sustentable y perder dinero”. La funcionaria explicó que el productor argentino no utiliza tecnologías arbitrariamente, sino que éstas atraviesan procesos de aprobación rigurosos que replican estándares internacionales. Detalló que la autorización de un fitosanitario sigue una ruta técnica destinada a descartar toxicidad para la salud humana y efectos adversos sobre el ambiente.
“Esta discusión tiene que basarse en ciencia. Hay tecnología adecuada para que todos los pilares de la sustentabilidad –productiva, ambiental y social- se puedan llevar adelante y cumplir” — María Beatriz “Pilu” Giraudo
El encuentro dejó en evidencia que el camino hacia sistemas agroalimentarios más confiables exige consensos que articulen la transparencia para el consumidor, la rentabilidad del productor y el respaldo técnico de los organismos de control.
