El conflicto y el clima le sientan bien: soja y petróleo vuelven al centro de la escena
El mercado internacional de commodities atraviesa un nuevo capítulo de volatilidad, donde la geopolítica y el clima se combinan para impulsar los precios. El cierre temporal del estrecho de Ormuz, tras el quiebre de la tregua entre Estados Unidos e Irán, reinstaló una prima de riesgo en el comercio global de crudo. El petróleo reaccionó al alza y, junto a él, la soja volvió a ser protagonista en Chicago.
Rally internacional de la soja
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En el mercado de futuros, el aceite de soja alcanzó valores cercanos a USD 1.600 por tonelada, con una suba semanal superior al 5%.
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El poroto de soja acompañó la tendencia, fortalecido por dos factores adicionales:
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Pronósticos de olas de calor en EEUU que amenazan la oferta de la próxima campaña.
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La demanda china, que reapareció con fuerza y proyecta compras de hasta 25 millones de toneladas anuales.
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Este escenario atrajo nuevamente a los fondos especulativos, que duplicaron sus posiciones compradas en apenas una semana, sumando 10 millones de toneladas entre futuros y opciones.
Datos clave de la Bolsa de Comercio de Rosario
Un informe de especialistas de la BCR destacó que el futuro más cercano de la soja llegó a cotizar a USD 441 por tonelada, el valor más alto desde mayo. Posteriormente corrigió y cerró en USD 334, justo antes del informe mensual del USDA.
Mercado interno argentino
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El rally internacional sostuvo las pizarras locales y la soja se pagó hasta USD 325 por tonelada.
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Ajustado por inflación, el precio disponible alcanzó máximos desde mediados de mayo.
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Sin embargo, la comercialización local avanza más lenta que en campañas anteriores, pese a la mejora en la fijación de precios.
Panorama en trigo y maíz
Mientras la soja concentra la atención, el trigo y el maíz enfrentan un contexto distinto:
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El trigo se encuentra condicionado por la evolución climática en la región pampeana y la expectativa de exportaciones.
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El maíz, por su parte, mantiene precios estables, aunque la demanda externa muestra señales de cautela.
El cruce entre conflicto geopolítico y clima extremo vuelve a demostrar cómo los mercados agrícolas y energéticos están íntimamente ligados. La soja, junto al petróleo, se posiciona nuevamente como termómetro de la incertidumbre global.
