Histórico avance para la fauna cordobesa: liberan un yaguarundí con rastreo satelital por primera vez
La provincia de Córdoba concretó una experiencia inédita en materia de conservación de fauna silvestre al liberar un ejemplar de yaguarundí (Herpailurus yagouaroundi) equipado con un collar de rastreo satelital. La acción fue desarrollada en conjunto por la Policía Ambiental y el Parque de la Biodiversidad, en una zona rural de Altos de Chipión, departamento San Justo, a más de 200 kilómetros de la ciudad de Córdoba.
Junto al felino también fue reinsertado un carpincho (Hydrochoerus hydrochaeris), culminando así un proceso de recuperación y rehabilitación que permitirá a ambos animales regresar a su ambiente natural. La liberación del yaguarundí representa un acontecimiento histórico para la provincia, ya que es la primera vez que un ejemplar de esta especie es reintroducido en la naturaleza con tecnología de seguimiento satelital, una herramienta que permitirá conocer aspectos fundamentales de su comportamiento y aportar información valiosa para futuras estrategias de conservación. El monitoreo del yaguarundí estará a cargo del equipo de investigación del Instituto de Diversidad y Ecología Animal (IDEA-CONICET), perteneciente al Centro de Zoología Aplicada de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba. Los especialistas analizarán los desplazamientos, hábitos y comportamientos del animal luego de su liberación. Los datos obtenidos permitirán profundizar el conocimiento sobre una especie poco estudiada y de hábitos extremadamente discretos, contribuyendo al diseño de nuevas herramientas para la protección de los felinos silvestres. La iniciativa constituye además un valioso antecedente para futuros programas de recuperación y seguimiento de especies nativas en la provincia. La historia de este yaguarundí comenzó en agosto de 2025, cuando fue rescatado por la Policía Ambiental en Villa Concepción del Tío. En ese momento tenía apenas un mes y medio de vida, una etapa crítica para la supervivencia de cualquier felino silvestre. Según explicó el secretario de Policía Ambiental, Adrián Rinaudo, el desafío era enorme debido a la dependencia que estos animales mantienen con su madre durante los primeros meses de vida. “Cuando rescatamos este yaguarundí se nos presentó un desafío muy grande porque era apenas una cría. Hoy poder concretar la liberación, con seguimiento posterior y en un ambiente adecuado, es una enorme satisfacción”, señaló. Rinaudo destacó además la importancia del trabajo articulado entre organismos públicos, investigadores, especialistas y ciudadanos, subrayando que cada intervención fue fundamental para alcanzar el objetivo final de devolver al animal a la vida silvestre. El éxito de esta liberación fue posible gracias a un riguroso protocolo de cría anti-impronta desarrollado por el equipo técnico del centro de rescate del Parque de la Biodiversidad. La impronta ocurre cuando un animal silvestre asocia a los seres humanos con la alimentación, la protección o el cuidado, una situación que puede comprometer seriamente sus posibilidades de supervivencia una vez liberado. Melody Bayro, bióloga responsable del Área de Bienestar Animal del centro de rescate, explicó que fue necesario investigar en profundidad la biología de la especie para diseñar un protocolo específico. Durante las primeras semanas, el pequeño felino recibió alimentación en cinco horarios diarios mediante dispositivos especiales que evitaban el contacto visual con las personas. Además, los profesionales realizaron observaciones constantes a través de cámaras diurnas y nocturnas para evaluar su evolución sin interferir en su comportamiento natural. Incluso se utilizaron máscaras y otros recursos destinados a impedir que el animal identificara a los humanos como proveedores de alimento. En condiciones naturales, los yaguarundíes permanecen junto a sus madres hasta aproximadamente el año y medio de edad. Durante ese período aprenden habilidades esenciales para sobrevivir: conseguir alimento, evitar peligros, encontrar refugio y desarrollar conductas de caza. Al quedar huérfano tan temprano, este ejemplar debió adquirir esas capacidades bajo la supervisión de especialistas. Con el paso de los meses, los cuidadores fueron adaptando su alimentación para asemejarla cada vez más a la dieta natural de la especie. Paralelamente, trabajaron en el desarrollo de comportamientos indispensables para la vida en libertad, como trepar, acechar, raspar superficies, explorar territorios y capturar presas. Cada avance fue monitoreado cuidadosamente para garantizar que el felino estuviera realmente preparado para enfrentar la vida en estado silvestre. Tras un año de seguimiento y entrenamiento, los especialistas determinaron que el yaguarundí reunía todas las condiciones necesarias para ser liberado. La decisión también respondió a una cuestión biológica clave: a partir de esta edad la especie comienza a alcanzar la madurez sexual, por lo que resulta especialmente importante que atraviese esa etapa dentro de su entorno natural. Los expertos consideran que esta experiencia permitirá evaluar la efectividad de los protocolos de rehabilitación y mejorar futuras intervenciones con ejemplares de características similares. El yaguarundí es uno de los felinos más enigmáticos de América. Su distribución se extiende desde América del Norte hasta el centro de Argentina, aunque rara vez es observado debido a sus hábitos reservados y su tendencia a evitar el contacto con las personas. Presenta tres patrones principales de coloración y el ejemplar liberado corresponde a la variedad rojiza. Precisamente por su carácter esquivo, la información que aporte el collar satelital será de enorme valor científico, permitiendo conocer mejor cómo utiliza el territorio, cuáles son sus desplazamientos y qué factores influyen en su supervivencia. La jornada de liberación incluyó además el regreso a la naturaleza de un carpincho de aproximadamente seis meses de edad. El animal había sido rescatado por la Patrulla Ambiental con lesiones leves, aunque en buen estado sanitario general. Tras recibir atención veterinaria y completar satisfactoriamente su proceso de rehabilitación física y comportamental en el Parque de la Biodiversidad, obtuvo el alta necesaria para retornar a su hábitat natural. Su liberación en Altos de Chipión representa otro ejemplo del trabajo continuo que realizan los organismos provinciales para recuperar y conservar la fauna silvestre de Córdoba. La liberación de este yaguarundí marca un antes y un después para la conservación de mamíferos silvestres en Córdoba. El rescate oportuno, la rehabilitación especializada, la aplicación de protocolos anti-impronta y el seguimiento científico posterior conforman un modelo integral que fortalece las posibilidades de éxito en la recuperación de especies nativas. Más allá del regreso de un solo ejemplar a la naturaleza, la experiencia aporta conocimientos que podrán beneficiar a futuras generaciones de fauna silvestre y reforzar las estrategias de protección de la biodiversidad provincial.Un hecho sin precedentes para la conservación en Córdoba
El seguimiento científico, una herramienta clave

Un rescate que comenzó cuando era apenas una cría

La compleja tarea de criarlo sin contacto humano
Aprender a ser un felino silvestre
El momento ideal para regresar a la naturaleza
Una especie poco conocida y difícil de observar
También volvió a la libertad un carpincho
Un modelo de trabajo conjunto para proteger la biodiversidad
