Reducción de retenciones al trigo: El anuncio del Gobierno y la reacción en Córdoba
El ministro de Bioagroindustria de Córdoba, Sergio Busso, fue claro al expresar una postura dual: apoyo a la dirección de la política, pero cuestionamientos a su alcance.
Gonzalo Agusto - Economista
Sergio Busso - Ministro de Bioagroindustria de Córdoba
El reciente anuncio del presidente Javier Milei sobre la reducción de los derechos de exportación al trigo —del 7,5% al 5,5%— generó repercusiones inmediatas en el sector agroindustrial.
Desde Córdoba, una de las principales provincias productivas del país, tanto funcionarios como especialistas valoraron la medida, aunque advirtieron que resulta insuficiente frente a las necesidades estructurales del campo.
El ministro de Bioagroindustria de Córdoba, Sergio Busso, fue claro al expresar una postura dual: apoyo a la dirección de la política, pero cuestionamientos a su alcance.
“Todo lo que sea en esa dirección y con esa motivación de sacarle el pie de encima al sector, nosotros lo valoramos.”
Sin embargo, rápidamente introdujo matices sobre el impacto real de la medida.
Impacto económico: alivio limitado para los productores
Según explicó Busso, la reducción representa un alivio marginal en términos concretos. En el caso del trigo, la baja de dos puntos porcentuales implica una mejora acotada en la rentabilidad.
“Esos dos puntos significan una merma de más o menos 17 dólares por hectárea… el productor va a seguir pagando 50 dólares en retenciones.”
Este dato refleja una de las principales preocupaciones del sector: la presión fiscal continúa siendo elevada, especialmente en un contexto de costos crecientes en insumos como fertilizantes y combustibles.
En la misma línea, el economista y presidente de Argentrigo, Gonzalo Agusto destacó que la medida es positiva, pero con impacto limitado en el corto plazo.
“Es una sorpresa positiva… es una señal en el camino correcto.”
Producción y tecnología: el verdadero efecto de la medida

Más allá del impacto directo en la rentabilidad, los especialistas coinciden en que el principal efecto de la reducción de retenciones podría verse en la inversión tecnológica.
Agusto explicó que las decisiones de siembra ya están mayormente definidas, pero sí podría haber cambios en la intensidad productiva.
“Lo principal es en la aplicación de tecnología… esto puede compensar en una pequeña parte el aumento de costos.”
Este punto es clave desde una perspectiva productiva: una mayor inversión en tecnología puede traducirse en mejores rendimientos y calidad de los cultivos, lo que beneficia a toda la cadena agroindustrial.
El reclamo estructural: previsibilidad y eliminación total
Uno de los ejes centrales del debate es la falta de previsibilidad. Desde Córdoba, el reclamo no se limita a reducciones parciales, sino que apunta a cambios estructurales en la política tributaria.
Busso planteó la necesidad de avanzar hacia una ley que garantice estabilidad en las reglas de juego.
“Sería muy bueno que se le pudiera dar certeza jurídica a través de una ley… para que el productor sepa cuáles son las reglas de juego.”
Además, fue más allá al plantear una posible eliminación total de las retenciones en el trigo.
“En el trigo tendría que haber una decisión muy fuerte de retenciones cero.”
Por su parte, Agusto coincidió en esta visión de largo plazo:
“Esperamos que se dé la eliminación en el corto plazo… que sea una política de Estado.”
Comparación con otros sectores: un reclamo histórico
Otro punto relevante del análisis es la comparación con sectores como la minería o la energía, que no enfrentan retenciones.
Busso fue contundente al respecto:
“Hay otros motores de la economía… y no se los penaliza con ningún tipo de retenciones.”
Este argumento refuerza una demanda histórica del campo argentino: condiciones de competencia más equitativas frente a otros sectores económicos.
El rol del trigo en la economía argentina
El trigo no solo es relevante por su producción, sino también por su impacto macroeconómico. Según Agusto, la cadena triguera —junto con cebada y derivados— representa un ingreso significativo de divisas.
“Son aproximadamente unos 4.000 millones de dólares… el trigo solo va a aportar 3.000 millones.”
Además, cumple un rol estratégico en la estacionalidad del ingreso de dólares, especialmente en meses donde otros cultivos no tienen tanta presencia.
Perspectivas: entre el optimismo moderado y la cautela
El consenso entre los actores del sector es claro: la medida va en la dirección correcta, pero es insuficiente.
Por un lado, se reconoce el gesto político y el impacto positivo en expectativas. Por otro, se insiste en la necesidad de reformas más profundas que mejoren la competitividad y previsibilidad del agro argentino.
En palabras de Busso:
“Son buenos los anuncios… pero son muy mezquinos con respecto a las necesidades que el productor tiene hoy.”
