Cosecha récord en el agro: 160 millones de toneladas y USD 5.000 millones para el país
La economista Silvina Dal Pont, de la Facultad de Agronomía de la UBA, aseguró que se proyecta una campaña histórica para el agro argentino: en 2025/26 se alcanzarían 160 millones de toneladas de granos, un nivel récord.
Según Dal Pont, el crecimiento se explica por un fuerte incremento en la producción de cultivos: el trigo aumentó más de un 50% y llegó a 27,8 millones de toneladas; el maíz crecerá un 25% hasta los 64 millones de toneladas; y el girasol subirá cerca de un 30%.
Con estos números, el país tendrá más de 20 millones de toneladas adicionales para exportar en 2026, por un valor aproximado de 5.000 millones de dólares.
“Se trata de dólares genuinos, porque provienen de la venta de productos que el mundo demanda”, explicó la especialista.
Este impulso ya empieza a reflejarse en la economía: en marzo, la balanza comercial dejó un superávit de más de 2.500 millones de dólares, un 30% más que hace un año.
“El dato clave es que se exportó más cantidad, aunque los precios internacionales no acompañaron”, dijo la economista.
De este modo, las ventas externas de productos como trigo y maíz crecieron un 56% interanual, mientras que las exportaciones agroindustriales, como carne y aceite, subieron un 19%. A esto se suma un buen desempeño del sector energético, con exportaciones récord de petróleo y combustibles.
Sin embargo, no todo es positivo. Aunque la producción crece, los costos también. Insumos como la urea aumentaron un 50% en el último año y los combustibles también subieron, lo que reduce la rentabilidad de los productores. “El aumento de costos recorta directamente los márgenes, incluso en un contexto de mayor producción”, advirtió.
En paralelo, la economía sigue mostrando señales de debilidad. Según estimaciones oficiales, la actividad cayó un 2,1% en febrero, con fuertes bajas en la industria y el comercio.
De cara a los próximos meses, el agro aparece como el principal generador de dólares para el país, aunque el contexto económico general continúa condicionado por la caída del poder adquisitivo y la desaceleración de la actividad.
