Tras el análisis de muestras, el organismo sanitario activó de inmediato el Plan de Contingencia con el objetivo de contener la propagación del virus y reforzar la vigilancia epidemiológica en la región.
Zona de control y refuerzo sanitario
Como parte del protocolo oficial, se dispuso la interdicción del establecimiento afectado y la delimitación de una Zona de Control Sanitario de 10 kilómetros alrededor del foco detectado.
En ese radio se intensificaron:
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Tareas de monitoreo y rastrillaje epidemiológico
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Control de movimientos de personas, animales y vehículos
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Supervisión de medidas de bioseguridad en establecimientos cercanos
Paralelamente, técnicos del SENASA supervisaron el despoblamiento sanitario del establecimiento, así como la disposición final de las aves bajo estrictas condiciones de higiene y desinfección para evitar la diseminación del virus.
Sin riesgo para el consumo ni la salud humana

Desde el organismo nacional llevaron tranquilidad a la población al remarcar que:
“La detección del brote no implica riesgos para el consumo de productos avícolas ni para la salud humana.”
Las autoridades explicaron que la influenza aviar no se transmite a las personas a través del consumo de carne o huevos, por lo que el abastecimiento interno continúa con normalidad.
Impacto en el estatus sanitario y exportaciones
Aunque el consumo local no se ve afectado, el hallazgo representa un desafío para el estatus sanitario internacional de Argentina.
El país ya había perdido temporalmente su condición de libre de influenza aviar tras brotes previos en otras regiones, lo que obligó a suspender exportaciones hacia algunos mercados exigentes.
Sin embargo, las autoridades destacaron que:
“Se logró sostener el comercio con más de 35 países y bloques comerciales que aplican criterios de regionalización y compartimentación.”
Estas herramientas permiten continuar las exportaciones aun cuando el virus esté presente de manera localizada.
El plazo clave para recuperar el estatus sanitario
De acuerdo con los protocolos internacionales de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), Argentina podrá autodeclararse nuevamente libre de la enfermedad si no se registran nuevos brotes en establecimientos comerciales durante un período mínimo de 28 días posteriores a la finalización de:
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Sacrificio sanitario
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Limpieza
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Desinfección del último foco detectado
Mientras tanto, las autoridades reforzaron las recomendaciones de bioseguridad tanto para establecimientos comerciales como para productores de traspatio.
La evolución epidemiológica en las próximas semanas será clave para determinar el impacto definitivo del brote en el sector avícola nacional.
