Soja de segunda: mejora donde llovió, pero se consolidan pérdidas en zonas que siguen sin agua
Donde el agua llegó a tiempo, el cultivo muestra signos claros de recuperación; donde no, los daños ya son irreversibles y comprometen seriamente el potencial de rinde.
La soja de segunda fue el cultivo más castigado por el déficit hídrico de enero, y aunque las últimas lluvias trajeron alivio puntual en algunos sectores del centro de la región pampeana, el escenario sigue siendo muy dispar.
Actualmente, cerca del 30% del área transita la floración plena (R2), mientras que el resto se ubica entre inicio y plena fructificación (R3–R4).
En numerosos lotes, la oleaginosa no logró superar la altura del rastrojo de trigo, reflejo del severo estrés hídrico que limitó el crecimiento vegetativo y redujo el número de nudos y estructuras reproductivas.

Recuperación marcada en Carlos Pellegrini
En Carlos Pellegrini, las lluvias recientes generaron un cambio notorio. Los técnicos destacan:
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Reactivación de la floración
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Mejor expansión foliar
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Recuperación del color y turgencia de las plantas
Si bien el potencial ya no es pleno, se estima que el impacto sobre los rindes sería acotado si el régimen de precipitaciones logra sostenerse durante febrero. El cultivo todavía tiene margen para compensar parcialmente mediante el llenado de vainas.

Marcos Juárez: pérdidas significativas y presión de plagas
En Marcos Juárez, el panorama es más complejo. Allí ya se registran:
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Pérdidas productivas importantes, especialmente en suelos de menor calidad
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Lotes con escaso desarrollo vegetativo
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Daños visibles por arañuelas y trips, favorecidos por el ambiente seco y caluroso
El estrés hídrico prolongado redujo la cantidad de flores viables y provocó aborto de vainas, limitando de forma estructural el número final de granos por metro cuadrado.

¿Qué dicen los pronósticos de corto plazo?
Para los próximos siete días, se prevé el pasaje de una serie de perturbaciones atmosféricas, alternadas con sistemas frontales fríos, que podrían generar:
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Lluvias y tormentas de variada intensidad
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Eventos localmente abundantes
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Posible mejora progresiva en la disponibilidad hídrica
De concretarse los acumulados esperados, podría iniciarse un cambio en la oferta de agua del centro de la región pampeana, clave para sostener el llenado de granos (R5 en adelante). Sin embargo, el efecto será muy dependiente de la distribución espacial de las precipitaciones.

Clave agronómica
En soja de segunda, el impacto del estrés hídrico en floración y fructificación es determinante.
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Si la lluvia llega en R2–R3, todavía hay margen de recuperación.
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Si el cultivo atravesó R3–R4 bajo estrés severo, el potencial ya quedó estructuralmente limitado.
El escenario actual confirma esa lógica: recuperación donde llovió, pérdidas consolidadas donde el agua sigue sin aparecer. El comportamiento de febrero será decisivo para definir el techo productivo final de la campaña.
