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Córdoba

Sequía, eficiencia y un mercado tensionado: el desafío del tambo en el centro de Córdoba

La producción lechera atraviesa un momento de alta complejidad en el centro de la provincia de Córdoba. A un escenario climático adverso, marcado por una sequía prolongada, se suman márgenes cada vez más ajustados, una alta presión tributaria y un mercado interno debilitado, que limita la capacidad de recuperación del productor.

08-02-2026
  • Gabriel Terreno - Productor Lechero

Así lo describió Gabriel Terreno, productor lechero de Sacanta, al analizar el presente del sector tambero en un contexto donde confluyen factores climáticos, productivos y económicos.

Un déficit hídrico que empieza a dejar huella

La falta de lluvias comienza a sentirse con fuerza en la región. Luego de un período en el que los perfiles de humedad acompañaron el desarrollo de los cultivos, la situación cambió de manera abrupta, afectando tanto a las pasturas como a los verdeos y reservas forrajeras.

“En la zona nuestra está bastante seco. Venimos sufriendo una sequía bastante prolongada”, señaló Terreno.

El productor explicó que el impacto no es inmediato, pero sí progresivo: los cultivos comienzan a mostrar signos de estrés y los sistemas productivos entran en una etapa de alerta, obligando a extremar el manejo y a mirar de cerca los pronósticos.

El verano, el período más exigente para el tambo

Desde el punto de vista productivo, el verano representa históricamente una de las etapas más complejas para la actividad lechera. Las altas temperaturas, especialmente cuando se combinan con humedad, generan estrés térmico en los rodeos y afectan directamente los niveles de producción.

A esto se suma un momento clave del ciclo del tambo: el secado de las vacas, preparándolas para los partos de otoño. Este proceso, necesario para respetar los tiempos biológicos, reduce de manera natural el volumen de leche producido.

Terreno explicó que esta combinación de factores explica por qué, durante estos meses, la producción láctea se encuentra en uno de sus puntos más bajos del año, a la espera de una recuperación hacia el otoño, cuando bajan las temperaturas y comienzan las nuevas lactancias.

Excedentes y una estructura industrial insuficiente

Más allá de la coyuntura estacional, el productor puso el foco en un problema estructural que arrastra el sector desde hace años: la falta de capacidad industrial para procesar excedentes, especialmente en leche en polvo.

“Tenemos excedente de producción de leche y no tenemos la suficiente capacidad polvera para generar exportación”, advirtió.

Si bien Argentina cuenta con mercados externos para determinados productos lácteos, la limitada infraestructura para secar leche impide aprovechar plenamente los momentos de mayor producción, generando desequilibrios que terminan presionando los precios hacia abajo.

Impuestos, costos y precios estancados

Otro de los ejes centrales del análisis fue la presión tributaria, una problemática conocida pero cada vez más difícil de absorber en un contexto de rentabilidad ajustada.

Terreno remarcó que el sector tambero convive desde hace años con una fuerte carga impositiva, que se vuelve especialmente pesada cuando los ingresos no acompañan el ritmo de los costos.

“Hace cinco o seis meses que estamos cobrando el mismo precio del litro de leche”, explicó, mientras que los insumos clave, como granos y concentrados para alimentación, registraron incrementos.

Este desfasaje entre precios y costos reduce los márgenes y obliga a los productores a sostener sus sistemas con un alto nivel de eficiencia para no perder competitividad.

Más eficiencia puertas adentro

Frente a este escenario, el productor destacó que el sector viene haciendo un fuerte esfuerzo en optimizar los sistemas productivos, con mejoras en manejo, nutrición y eficiencia individual de los animales.

“Hoy la producción se basa en ser cada vez más eficiente, tranqueras adentro”, afirmó.

Ese trabajo se refleja en niveles productivos elevados, tanto a nivel individual como en el promedio de los tambos, mostrando que el problema no está en la capacidad productiva, sino en cómo se ordena y comercializa la cadena.

El consumo, el gran cuello de botella

Según Terreno, uno de los principales obstáculos actuales está en el mercado interno. El alto precio de los productos lácteos en góndola limita el consumo, generando un efecto en cadena que termina impactando directamente en el productor.

“El litro de leche o el kilo de queso es muy caro en la góndola y la gente no lo está comprando”, sostuvo.

Mientras tanto, los valores que recibe el tambero se mantienen estables o incluso retroceden, sin que esa baja se refleje en el precio final al consumidor, profundizando el desequilibrio dentro de la cadena láctea.

Un sector que resiste y espera cambios de fondo

Con un clima que no acompaña, una estructura tributaria pesada y un mercado que no termina de responder, la lechería continúa sosteniéndose gracias al esfuerzo productivo y a la eficiencia interna de los tambos.

La mirada de productores como Gabriel Terreno refleja un sector que produce bien, pero que necesita soluciones estructurales para transformar ese potencial en rentabilidad y previsibilidad a largo plazo.

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