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Jamaica

Jamaica enfrenta un invierno atípico mientras intenta recuperar su agricultura y ganadería tras un devastador huracán

El sector agropecuario jamaicano atraviesa un período crítico durante el invierno 2025-2026, marcado por la lenta recuperación tras el huracán Melissa y la llegada de frentes fríos inusuales que amenazan cultivos y producción ganadera clave para la seguridad alimentaria del país.

04-02-2026

El sector agropecuario de Jamaica, pilar de la seguridad alimentaria y sustento de miles de familias rurales, atraviesa una fase de transición compleja durante el invierno 2025-2026. A los estragos provocados por fenómenos climáticos extremos en 2025 se suma ahora un invierno atípico, con temperaturas más bajas y lluvias persistentes que generan nuevos desafíos para agricultores y ganaderos.

Daños del huracán y una recuperación que avanza con dificultad

A finales de octubre de 2025, el huracán Melissa, de categoría 5, impactó severamente las principales zonas productivas del país, afectando cerca de 41.390 hectáreas agrícolas y generando pérdidas estimadas en J$29.500 millones (aproximadamente US$184 millones).

Entre los daños más significativos se destacan:

  • Cultivos hortícolas como tomate, pimiento, lechuga y zanahoria, con pérdidas generalizadas.

  • Tubérculos esenciales como yam y cassava, severamente afectados.

  • Plátanos y bananos, básicos en la dieta jamaicana, con amplias áreas destruidas.

  • Ganadería y avicultura, con más de 1,2 millones de animales perdidos, entre aves de corral, ganado vacuno y pequeños rumiantes.

El gobierno implementó un programa de recuperación que incluye asistencia estatal, entrega de semillas y apoyo técnico. Sin embargo, el proceso de reconstrucción aún está lejos de completarse.

Un invierno inusual añade presión al campo

A finales de enero de 2026, la Oficina Meteorológica de Jamaica alertó sobre la llegada de un frente frío con temperaturas inferiores a lo normal, acompañado de lluvias y vientos intensos, condiciones que podrían extenderse hasta comienzos de febrero.

Aunque lejos de los inviernos continentales, este fenómeno supone un estrés adicional para los cultivos tropicales, que dependen de climas cálidos y estables.
Las variaciones bruscas de temperatura pueden:

  • Ralentizar el crecimiento de las plantas

  • Retrasar los ciclos productivos

  • Aumentar la exposición a plagas y enfermedades, especialmente tras un año de fuerte presión climática

Todo ello incrementa la incertidumbre entre los productores rurales.

Cultivos tradicionales bajo presión regional

Productos esenciales como yam, cassava, plátano, ackee y breadfruit continúan siendo claves para la economía rural y la alimentación local. Tras los desastres recientes, muchos agricultores han optado por replantar en zonas menos afectadas, donde algunos cultivos más resistentes muestran signos de recuperación más rápida que los hortícolas de ciclo corto.

La recuperación, sin embargo, no es homogénea:

  • En el este y centro del país, los daños fueron menores y la siembra comienza a normalizarse.

  • En el oeste, especialmente en parroquias como St. Elizabeth y Westmoreland, persisten problemas de suelos degradados y sistemas de drenaje dañados tras inundaciones históricas.

Ganadería: señales de avance, pero con fragilidad

El sector ganadero también intenta recomponerse. Productores de ganado y aves han recibido insumos básicos, como piensos y pollitos donados por entidades privadas, para reactivar la producción avícola y porcina.

Aun así, la recuperación sigue siendo lenta y costosa. La reposición de la cabaña ganadera requiere tiempo y una inversión que muchos pequeños productores aún no pueden afrontar plenamente.

Perspectivas y adaptación al cambio climático

Pese al escenario adverso, autoridades y organizaciones del sector coinciden en que la agricultura jamaicana es resiliente y muestra señales de recuperación. Proyectos de irrigación, fortalecimiento técnico y mejoras en almacenamiento buscan reducir la vulnerabilidad futura.

Especialistas advierten que la mayor frecuencia de eventos extremos —huracanes intensos, frentes fríos atípicos y lluvias irregulares— obliga a una adaptación acelerada, mediante:

  • Agricultura protegida

  • Variedades de cultivos más resistentes

  • Sistemas de manejo del agua más eficientes

La capacidad de adaptación será clave para asegurar la producción local y la estabilidad del sector agropecuario en los próximos años.

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