Chicharrita: detección en el sur de Córdoba y bajo riesgo para el maíz temprano
Especialistas del INTA Marcos Juárez informan sobre el nivel de presencia de la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis), insecto vector que transmite el complejo del "achaparramiento del maíz" (Spiroplasma kunkelii).
El INTA Marcos Juárez confirmó la presencia del insecto en muy bajas densidades a través de observación directa en el cultivo y mediante trampas. En la región, los cultivos ya superaron los estadios más susceptibles, mientras que el mayor foco de atención se concentra en el norte. Destacan el valor de los monitoreos.
La EEA del INTA Marcos Juárez detectó por primera vez en la campaña 2025/26 la presencia de chicharrita en lotes de maíz, en muy bajas densidades. Es la zona más austral de la provincia donde se registró el insecto en este año.
No obstante, no se esperan impactos sobre los rendimientos debido a que, en la mayor parte del área sembrada en la región, los cultivos transitan estadios fenológicos que ya escapan al efecto que los patógenos pueden ocasionar. La situación es diferente hacia el norte de Córdoba y del país, donde abundan las siembras con fechas más tardías.
Emilia Inés Balbi, especialista en entomología del INTA Marcos Juárez, especificó que el martes 20 de enero se encontraron dos individuos de chicharrita en una trampa pegajosa ubicada en el límite entre un lote experimental de maíz en estadio V7 y otro en V5 (siete y cinco hojas desplegadas, respectivamente), sembrados entre el 20 de diciembre y el 15 de enero.
Una semana después, el martes 27 de enero, también hallaron insectos en plantas de esos mismos lotes, con una densidad de 1 chicharrita cada 100 plantas.
Fernando Flores, jefe del área de Suelo y Producción Vegetal del INTA Marcos Juárez, señaló que se encontraron chicharritas en muy bajas densidades mediante observación directa sobre maíces tardíos.
“Sabíamos que estaba presente porque antes la hemos detectado con trampas cromáticas pegajosas de color amarillo. Estas trampas permiten capturar los primeros individuos, al inicio del crecimiento de la plaga, cuando el nivel poblacional es reducido”.
“No es una situación equivalente a dos campañas atrás, que a esta altura del año ya tenía una gran población de chicharritas, con un alto porcentaje de portadoras a nivel país. Por lo cual, no se espera que las enfermedades que transmite avancen tan rápido hacia esta zona”, señaló Balbi. “Estamos lejos de la situación crítica como la que atravesamos en 2023/24, al menos por ahora”, sostuvo Eduardo Trumper, coordinador del Programa Nacional de Protección Vegetal del INTA.
Monitoreo constante
El INTA Marcos Juárez participa en la Red Nacional de Trampas de Monitoreo de la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) junto a otras instituciones. Esta red publica informes cada 15 días con detecciones en distintas regiones, donde se observa el avance del insecto desde el norte hacia el sur del país, aunque con poblaciones de menor magnitud que las registradas dos campañas atrás.
“Este año, en los análisis de primavera y principios del verano, encontramos presencia de los patógenos en poblaciones provenientes de Chaco, Santiago del Estero y Formosa, en cantidades variables”, explicó Balbi. Si bien las poblaciones fueron incrementando, especialmente en el norte de Córdoba y mayormente en el centro y norte de Santa Fe y Entre Ríos, en Córdoba aún no se reportan niveles poblacionales tan altos. “
De todas formas, las chicharritas están llegando”, advirtió. Uno de los aspectos que benefició a la zona es que este ciclo productivo se sembró una mayor superficie de manera temprana debido a las lluvias de primavera.
Trumper destacó la importancia de sostener el seguimiento regional. *“Es cuestión de mantenerse atentos, con información de monitoreos sobre la densidad de chicharritas, el porcentaje de insectos infectados y el estado fenológico del cultivo.
Además, es fundamental conocer cómo viene la zona y no solamente el lote en particular”, señaló, y remarcó el valor de los informes de la red interinstitucional de monitoreo con trampas adhesivas, así como también el mapa de monitoreo por observación directa de INTA.
Fuera de riesgo
Flores indicó que “desde la localidad de Marcos Juárez hacia el sur, el maíz ya superó el período crítico: los cultivos de siembra temprana ya determinaron su rendimiento y, si bien el foco podría estar en materiales tardíos, en este caso también pasaron los estados fenológicos en los cuales son susceptibles”. Además, remarcó que “la densidad de las poblaciones tampoco son tan importantes. Eso hace que, si bien puede haber plantas que desarrollen la enfermedad, el riesgo sea muy bajo”.
Trumper confirmó que “los maíces de la provincia de Córdoba hacia el sur, el sur de Santa Fe y la provincia de Buenos Aires ya están en estados fenológicos avanzados. La regla general es que aquellas regiones que han sido sembradas con maíces de primera están fuera de riesgo”. El mayor nivel de atención debe ponerse en planteos tardíos, donde se recomienda hacer foco en el monitoreo.
También subrayó que el riesgo asociado a la chicharrita depende de una combinación de factores, más allá de la sola presencia del insecto. “Un ejemplar de Dalbulus maidis es infectivo no solamente por portar el agente patógeno, sino además haber cumplido el período de incubación. Recién entonces sería infectivo y podría transmitir el agente patógeno”, detalló.
Foco en el norte
Flores advirtió que en el norte de Córdoba los planteos suelen ser más tardíos y los maíces transitan estadios fenológicos menos avanzados. “Se tiene que poner el foco en aquellas zonas en las cuales se ha sembrado a fin de diciembre y hasta principios de enero, hacia el norte del país, donde los niveles poblacionales son más importantes”, dijo.
“En ese caso, los cultivos quizás estén en cuatro o cinco hojas, con mayores poblaciones de chicharrita. Ahí sí es necesario detectar su incidencia y, cuando hay una presencia masiva en un lote, tomar medidas de control para mantener las poblaciones bajas y que ese vector de enfermedades no llegue a causar un daño de consideración”, explicó.
En cuanto a las herramientas disponibles, además del monitoreo constante, señaló que las medidas de control se basan en fitosanitarios registrados ante SENASA. “A partir del problema grave que ocurrió hace dos campañas, hubo un trabajo importante de muchas compañías en el registro de productos, porque hasta ese momento no había productos químicos registrados para esta plaga”, indicó.
Según detalló, actualmente existe un abanico de productos químicos y biológicos para reducir las poblaciones y limitar la transmisión de patógenos.
