El rol estratégico del ingeniero agrónomo actual en la mirada del Decano Jorge Dutto
Dutto también se refirió a los cambios en la relación entre el productor agropecuario y el profesional. El productor actual, más profesionalizado y con perfil empresarial, muestra una mayor apertura al asesoramiento técnico, aunque la toma de decisiones sigue siendo un espacio en construcción compartida.
Jorge Dutto - Decano de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba
La mirada del decano Jorge Dutto desde la Universidad Nacional de Córdoba
El inicio de un nuevo ciclo académico vuelve a poner en agenda el presente y el futuro de la formación universitaria vinculada al sector agropecuario. En este contexto, el decano de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba, Ing. Jorge Dutto, trazó un panorama amplio sobre el ingreso de estudiantes, la evolución de la oferta académica y la creciente complejidad del ejercicio profesional del ingeniero agrónomo en las distintas regiones del país.
Un momento clave para la vida universitaria
La Facultad de Ciencias Agropecuarias atraviesa una etapa especialmente significativa con el inicio del ciclo de ingreso 2026, que se suma al ingreso anticipado realizado durante la primavera bajo una modalidad híbrida.
“Siempre decimos en la Facultad que hay dos momentos extremadamente importantes: el ingreso de nuestros aspirantes a estudiantes y el momento del egreso”, destacó Dutto.
Este período marca no solo la llegada de nuevos estudiantes, sino también la consolidación de una planificación académica que busca adaptarse a las demandas actuales del sistema productivo y de los propios jóvenes que eligen una carrera universitaria.
Más carreras, mayor flexibilidad y trayectos formativos dinámicos
Uno de los ejes centrales de la gestión académica es la ampliación y actualización de la oferta educativa. Según explicó el decano, el desafío no es únicamente sumar propuestas, sino mejorar la calidad y la pertinencia de las carreras.
“El estudiante hoy busca carreras más dinámicas, con mayor flexibilidad y trayectos formativos que puedan articularse entre sí”, señaló.
En ese sentido, la Facultad inicia nuevos planes de estudio en Ingeniería Agronómica e Ingeniería Zootecnista, además de incorporar trayectos formativos más cortos, pensados como instancias de formación que luego puedan ser reconocidas dentro de carreras de mayor duración, como ingenierías o licenciaturas.
El campo escuela: condiciones productivas y académicas óptimas
Otro de los puntos destacados fue el excelente estado del campo escuela de la Facultad, favorecido por un ciclo climático particularmente positivo.
“Hacía muchos años que no teníamos una condición climática como la de este año”, afirmó Dutto.
Las buenas precipitaciones permitieron un desarrollo óptimo de los cultivos y las pasturas, con un impacto directo en la actividad ganadera y en el estado de los animales de la cabaña. Este escenario resulta clave no solo para la producción, sino también para las actividades de docencia, investigación, extensión y divulgación, que ya se encuentran en plena planificación para el resto del año.
¿Faltan ingenieros agrónomos en la Argentina? Una realidad diversa
A partir de las declaraciones del investigador Martín Díaz-Zorita sobre la falta de ingenieros agrónomos, especialmente en la planificación técnica desde el origen del proceso productivo, Dutto propuso una mirada más amplia y territorial.
“Efectivamente hay zonas del país donde hay mucha demanda de ingenieros agrónomos, principalmente en las regiones más agrícolas y productivas”, explicó.
En estas áreas, el cambio del contexto económico obliga al productor a afinar cada vez más las decisiones técnicas, lo que incrementa la necesidad de asesoramiento profesional. Sin embargo, el escenario no es homogéneo en todo el país.
Desigualdades regionales y especialización profesional
El decano remarcó que en otras regiones, donde las producciones tienen menor escala o rentabilidad, la inserción laboral de los profesionales puede resultar más compleja. Al mismo tiempo, destacó que existen sectores específicos, como el forestal, donde la demanda supera claramente la oferta de profesionales.
Además, la creciente especialización de los sistemas productivos genera nuevas necesidades:
“Es probable que en algunas especialidades que hoy están tomando mayor relevancia falten profesionales formados específicamente en esas temáticas”, indicó.
Áreas como fertilidad de suelos, agricultura de precisión, digitalización y planificación de cadenas productivas requieren perfiles cada vez más específicos, lo que redefine el campo de acción del ingeniero agrónomo.
Un vínculo en transformación entre productores y profesionales
Dutto también se refirió a los cambios en la relación entre el productor agropecuario y el profesional. El productor actual, más profesionalizado y con perfil empresarial, muestra una mayor apertura al asesoramiento técnico, aunque la toma de decisiones sigue siendo un espacio en construcción compartida.
La conformación de grupos de productores y el trabajo con técnicos compartidos son prácticas cada vez más frecuentes, lo que modifica la lógica tradicional del asesoramiento individual y permanente.
Un escenario desafiante, pero lleno de oportunidades
El análisis del decano deja en claro que la profesión del ingeniero agrónomo atraviesa un proceso de transformación profunda, atravesado por la especialización, las demandas regionales y los cambios en los modelos productivos.
Desde la universidad, el desafío es formar profesionales capaces de adaptarse a esta diversidad, con una sólida base técnica y una mirada estratégica que les permita acompañar de manera integral al sector agropecuario argentino.



