“Si no controlan la cocaína, no controlarán la carne ni la miel”, dispara el campo español
El agro español endurece su rechazo al Mercosur y anuncia nuevas protestas en enero. Productores denuncian competencia desleal y exigen “cláusulas espejo” en el acuerdo UE–Mercosur
El campo español volvió a plantarse con dureza frente al acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur.
Sin tractores aún en el centro de Madrid, pero con un calendario de movilizaciones ya definido para finales de enero, las principales organizaciones agrarias del país expresaron su rechazo frontal al texto tal como está planteado y advirtieron sobre sus consecuencias para amplios sectores productivos.
La postura fue expuesta en una conferencia de prensa conjunta realizada en la sede madrileña de la Unión de los Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), de la que participaron también la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) y la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG).
Allí, Pedro Barato (Asaja), Miguel Padilla (COAG) y Cristóbal Cano (UPA) coincidieron en que el acuerdo carece de reciprocidad y consolida un escenario de competencia desleal para los productores europeos.

“Desde Asaja rechazamos rotundamente el acuerdo con Mercosur en su forma actual”, afirmó Barato, quien sostuvo que el tratado “tiene un impacto muy negativo sobre la viabilidad del sector agrario y supone una amenaza constante para miles de explotaciones en Europa y, especialmente, en España”.
Según detalló, los sectores más expuestos serían la carne vacuna, el azúcar, la remolacha, los cítricos, el arroz, la ganadería extensiva y la apicultura.
Uno de los ejes centrales de la crítica fue la falta de controles efectivos sobre los productos importados desde Sudamérica.
Los dirigentes denunciaron la posible entrada al mercado europeo de alimentos producidos con sustancias prohibidas en la UE, como determinados fitosanitarios y neonicotinoides. En el caso de la remolacha, alertaron incluso sobre el riesgo de cierre de un polo industrial en la zona de Jerez.
Barato fue especialmente duro al cuestionar la capacidad de control de las autoridades europeas: calificó a las cláusulas de salvaguardia como una “filfa” y aseguró que, en la práctica, son imposibles de aplicar.
“Según la propia Comisión Europea, solo se controla el 0,08%. Si no controlan la cocaína, ¿van a controlar la carne de vacuno, la miel y demás? Es imposible”, lanzó, en una de las frases más contundentes de la jornada.

En paralelo al rechazo político, las organizaciones agrarias confirmaron un nuevo ciclo de protestas en todo el territorio español. Cano anunció la apertura de un proceso de movilizaciones entre el 26 y el 30 de enero, con especial énfasis en el día 29, cuando esperan concentrar la mayor cantidad de acciones.
Las protestas incluirán tractoradas y concentraciones, adaptadas a las particularidades de cada región.
Ya se registraron movilizaciones en zonas fronterizas como Irún, en el País Vasco, y están previstas tractoradas en Extremadura, Toledo, el Levante y Valladolid.
El objetivo, explicaron, es mantener la presión social y política en un momento clave, mientras el acuerdo avanza en instancias decisivas en Bruselas y los gobiernos europeos miden el impacto del descontento rural.
Así, el campo español vuelve a mostrar su capacidad de organización y su firme oposición a un tratado que considera perjudicial, dejando en claro que el conflicto con el Mercosur está lejos de cerrarse y que enero será un mes de alta tensión en las rutas y ciudades del país.
