El 70% de los productores usa tecnología y el comercio digital de hacienda creció más del 40%
2025 se destacó como uno de los años más complejos y transformadores para el sector agropecuario argentino. La combinación de inundaciones en la zona núcleo y sequías en otras regiones, junto con una estructura de costos ajustada y un escenario internacional cambiante, puso presión sobre los márgenes del sector. Sin embargo, esta situación también aceleró un proceso crucial: la digitalización integral del negocio agropecuario.
Lejos de ser un fenómeno aislado, la tecnología se ha convertido en una herramienta central para la gestión diaria. Cerca del 70% de los productores ya utiliza alguna herramienta tecnológica, lo que refleja un cambio cultural significativo.
La tecnología ha pasado de ser un complemento a ser esencial para reducir costos, optimizar tiempos y mejorar la previsibilidad del negocio.
La Era de la Digitalización en el Agro
El año 2025 marcó un salto cualitativo en la integración tecnológica del sector. No solo se sumaron más usuarios, sino que la tecnología se integró de manera real en la operativa diaria.
Desde la consulta de valores hasta la logística y el seguimiento de operaciones, la digitalización ha comenzado a abarcar todo el circuito del negocio agropecuario.
Particularmente, el comercio digital de hacienda se consolidó, con un notable crecimiento en el volumen de operaciones a través de marketplaces ganaderos digitales, superando el 40% de incremento interanual.
Esta adopción masiva de herramientas digitales para la gestión financiera y operativa ha mejorado la trazabilidad y la eficiencia administrativa, estableciendo un nuevo estándar para el negocio ganadero y agrícola.
Perspectivas para 2026: Trazabilidad, Datos e Inteligencia Artificial
De cara a 2026, el sector agropecuario se enfoca en tres ejes estratégicos. Primero, la trazabilidad se vuelve crucial para cumplir con las exigencias internacionales, especialmente en carne y productos con valor agregado.
Segundo, la integración de datos en plataformas únicas que concentran información climática, sanitaria y de costos, está ganando terreno frente a los métodos tradicionales.
Por último, la inteligencia artificial comienza a aplicarse en modelos de predicción de precios y análisis de riesgo, prometiendo ser una herramienta clave para minimizar la incertidumbre.
El balance de 2025 deja claro que la competitividad del agro argentino dependerá cada vez más de la capacidad de gestionar información y adaptarse a un entorno exigente.
La digitalización ha marcado un punto de no retorno, y el desafío para 2026 será implementar tecnología de manera eficiente y alineada con las necesidades de cada empresa agropecuaria. En este contexto, la gestión inteligente del negocio será tan determinante como el clima o los precios internacionales.
