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Argentina

Veterinaria, una profesión que evoluciona al ritmo de la sociedad

En el Día del Veterinario, Jorge Brunori reflexiona sobre los nuevos desafíos de una vocación que no se apaga

06-08-2025

Cada 6 de agosto, en Argentina, se celebra el Día del Veterinario, una fecha que visibiliza el trabajo de miles de profesionales que, desde distintos ámbitos, aportan a la salud, la producción, el bienestar animal y la ciencia.

En ese marco, el médico veterinario Jorge Brunori, con casi 40 años de trayectoria, dialogó en Radio Río Cuarto sobre cómo ha cambiado la profesión, sus desafíos actuales y su mirada sobre el futuro del sector.

Del campo al hogar: una transformación profunda

Cuando Brunori comenzó su carrera, el perfil del veterinario estaba fuertemente vinculado al mundo rural: producción bovina, porcina, equina y avícola eran las áreas principales de ejercicio. Sin embargo, la sociedad ha cambiado, y con ella, la veterinaria también.

“La evolución que tuvo la profesión en las últimas dos décadas fue hacia la clínica de pequeños animales”, señaló, destacando el creciente vínculo entre el veterinario y el ámbito familiar.

Hoy, la figura del veterinario es casi tan cotidiana como la del médico clínico. Los animales de compañía se han integrado emocionalmente en los hogares, transformando al veterinario en un profesional cercano, accesible, y muchas veces, emocionalmente indispensable.

Pero este cambio no ha sido solo cuantitativo: también ha sido cualitativo. La clínica de mascotas exige otras habilidades, otra sensibilidad, y una relación mucho más directa con la familia. Los animales ya no son simplemente “mascotas”; para muchos, son “un hijo más”.

Veterinaria: una ciencia multidimensional

Brunori remarcó que la medicina veterinaria no se limita a la atención clínica de animales domésticos, sino que abarca múltiples campos: desde la producción agropecuaria, hasta la salud pública, pasando por el control epidemiológico, la seguridad alimentaria y la preservación ambiental.

Esa mirada integral, según el especialista, es clave para el futuro de la profesión. Hoy, el veterinario no sólo debe saber tratar a un animal, sino comprender cómo sus acciones inciden en el medio ambiente, en la salud humana y en la sostenibilidad de la producción de alimentos.

“El desafío no es sólo producir, sino producir bien: cuidando el medio ambiente, garantizando el bienestar animal y respetando la bioseguridad”, explicó.

La formación de los nuevos profesionales, en este contexto, se vuelve más exigente. Brunori, también docente en la Universidad Católica de Córdoba, ve con claridad cómo las nuevas generaciones de estudiantes llegan con un fuerte interés por la clínica de mascotas, pero también con inquietudes sobre el impacto de su rol en la sociedad.

Una vocación que no se jubila

A pocos meses de retirarse, Brunori habló con serenidad y orgullo sobre su trayectoria. Recordó que en sus inicios, su vocación lo llevó a estudiar veterinaria pensando en la atención de pequeños animales. Sin embargo, la vida lo sorprendió: una oportunidad en el INTA lo llevó al mundo de la producción porcina, donde hizo carrera y se convirtió en referente.

“Uno puede ir con una intención, pero la veterinaria tiene un abanico tan amplio que te puede llevar por caminos impensados”, reflexionó.

Ese amor por la profesión no se extingue con la jubilación. “La llama no se apaga nunca”, le dijo el periodista, y Brunori asintió. Su compromiso con el desarrollo profesional, la docencia y el INTA sigue vigente.

INTA: entre la incertidumbre y la resistencia

Una parte importante de la entrevista giró en torno a la delicada situación que enfrenta el INTA, institución clave para la investigación agropecuaria del país, donde Brunori ha trabajado durante décadas. El posible cambio en su estructura de gobernanza y la amenaza de recortes preocupan a quienes, como él, han dedicado su vida al desarrollo científico.

Brunori no dudó en ser claro: los cambios propuestos ponen en riesgo la esencia de la institución.

“Una institución de 70 años no puede depender de una sola persona con rango político. Sería un retroceso”, advirtió.

Además, alertó sobre las consecuencias humanas detrás de las decisiones administrativas. Equipos técnicos angustiados, programas detenidos, incertidumbre sobre convenios, posibles retiros forzados… La ciencia no se construye con miedo.

“Ayer en una reunión, muchos profesionales lloraban. No es sólo una cuestión de números: hay personas, hay familias, hay vocaciones que están siendo golpeadas”, compartió con crudeza.

Un país sin ciencia es un país sin futuro

Brunori recordó que el 70% de las investigaciones presentadas en el Congreso de AAPRESID del año pasado contaron con participación del INTA. Ese dato resume la magnitud del impacto que tendría el desfinanciamiento de la institución.

En un contexto global donde los países apuestan a la investigación y el conocimiento, Argentina parecería estar yendo en dirección contraria.

“No es achicar el Estado, es achicar el país”, sentenció, dejando en claro su postura.

La vocación como motor

A lo largo de toda la entrevista, se destacó un eje común: la vocación como motor de la profesión veterinaria. Ya sea en la atención de una mascota, en el desarrollo de una tecnología para la producción porcina, o en la gestión de políticas sanitarias, el veterinario argentino se forma y trabaja con un compromiso profundo hacia su comunidad.

Y aunque Brunori transita el final de su carrera, su mensaje es claro para quienes comienzan:

“Es una profesión exigente, sí. Pero es también una oportunidad enorme. Porque hoy más que nunca, el veterinario tiene un rol central en el mundo que viene”.

Una profesión que forma parte de la familia

En el cierre, el agradecimiento por recordar el Día del Veterinario no fue un simple gesto de cortesía. Fue un reconocimiento al lugar que esta profesión ha sabido construir en el corazón de la sociedad.

“Gracias por este espacio para hablar de una profesión tan querida, y de una institución como el INTA, que tanto significa para mí”, concluyó.

6 de agosto – Día del Veterinario en Argentina

Celebrar esta fecha no es solo honrar una profesión. Es también valorar el conocimiento, la vocación, la ciencia y la ética con las que miles de veterinarios y veterinarias contribuyen a un país más saludable, más justo y más sostenible.

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