Juani Soave: el hombre que revolucionó la producción del maní cordobés
Durante la reciente edición del Congreso de Ingenieros Agrónomos de la Provincia de Córdoba, uno de los momentos más conmovedores fue el homenaje a Juani Soave, figura clave en el desarrollo y transformación de la cadena del maní en Argentina. Soave fue distinguido como matriculado honorífico por su contribución técnica, productiva y humana al sector agroindustrial.

Joani Soave - Criadero El Carmen
Juani Soave: figura clave en el desarrollo del maní cordobés
Un reconocimiento con raíces profundas
Durante la reciente edición del Congreso de Ingenieros Agrónomos de la Provincia de Córdoba, uno de los momentos más conmovedores fue el homenaje a Juani Soave, figura clave en el desarrollo y transformación de la cadena del maní en Argentina.
En un acto cargado de emoción, Soave fue distinguido como matriculado honorífico por su contribución técnica, productiva y humana al sector agroindustrial.
Este reconocimiento no sólo fue un gesto simbólico. Fue también una manera de poner en palabras una historia de décadas marcada por la innovación, la perseverancia y la visión estratégica de un hombre que, junto a un grupo de colegas, reescribió el destino de un cultivo que estaba en peligro de desaparecer.
“Fue un momento muy agradable, uno de los días más felices de mi vida desde lo profesional”, expresó Soave, quien recibió el galardón en representación de un colectivo de técnicos y productores que trabajaron codo a codo desde los años 70.
Cuando el maní pendía de un hilo
Pocos recuerdan que en los años 70 el cultivo de maní estuvo al borde de la desaparición en Argentina. Hasta entonces, se producía principalmente para elaborar aceite, pero los costos elevados y la competencia con otros cultivos oleaginosos más baratos lo pusieron en jaque. Fue entonces cuando en General Cabrera, una pequeña ciudad del sur cordobés, un grupo de agrónomos decidió cambiar la historia.
Juani Soave fue uno de los líderes de esa transformación. Junto con otros colegas, organizó en 1977 un viaje clave a Estados Unidos, donde pudieron ver por primera vez el verdadero potencial del maní como producto de consumo humano.
Aquella experiencia fue reveladora. Observaron tecnologías avanzadas, variedades genéticas de alto rendimiento y un enfoque completamente diferente del cultivo. A su regreso, comenzaron a multiplicar semillas de alto potencial y a implementar prácticas que triplicaron la productividad promedio.
La apuesta fue doble: mejorar los rendimientos y reposicionar el maní como alimento saludable y de calidad, apuntando a mercados exigentes como Europa. Así nació una nueva etapa para el sector, con el maní confitería como estrella exportadora.
De General Cabrera al mundo
El trabajo que se realizó en General Cabrera fue mucho más que una iniciativa local. Con el tiempo, se convirtió en un modelo técnico y organizacional que impulsó al país entero. Soave fue uno de los principales impulsores de las Jornadas Nacionales del Maní, espacios de transferencia de conocimiento y articulación entre academia, empresa y campo.
En paralelo, lideró investigaciones en mejoramiento genético, logrando variedades que hoy son cultivadas globalmente. Una de sus grandes contribuciones fue el desarrollo de maní alto oleico, que no sólo mejora la calidad nutricional del producto, sino que prolonga su vida útil y lo vuelve más competitivo.
“La gente quizás no lo sabe, pero a partir de 2010, Argentina se convirtió en el primer exportador mundial de maní. Y eso se debe al trabajo de mucha gente que creyó en este cultivo”, señaló.
Una situación actual que exige cautela
Si bien los logros son innegables, el panorama actual de la producción manicera no es sencillo. La campaña 2024-2025 enfrenta condiciones climáticas adversas: lluvias fuera de estación, suelos húmedos y una cosecha que, al 1º de agosto, aún no se ha completado en un 20%.
A esto se suma una sobreoferta internacional, con países como Brasil ganando protagonismo en mercados alternativos. Los precios han caído, y el negocio atraviesa una etapa de márgenes estrechos. En este contexto, Soave advierte sobre la necesidad de tomar decisiones inteligentes y con visión a largo plazo.
“Hay que ser prudentes, hacer muy bien los números y elegir buenos suelos. El maní es un cultivo muy caro y el costo de arrendamiento en Argentina lo encarece aún más”.
La crítica apunta a una de las distorsiones del sistema local: los arrendamientos para maní suelen ser más caros que para otros cultivos, algo que —según Soave— no sucede en ningún otro país productor. Esta situación compromete seriamente la rentabilidad del sector, sobre todo en un contexto de costos dolarizados y un tipo de cambio que no acompaña.
Un legado compartido
Lejos de asumir el protagonismo en solitario, Soave insiste en que su historia es colectiva. Agradece constantemente a sus colegas, a quienes enseñó y de quienes aprendió. Su humildad es tan destacable como sus logros científicos.
El reconocimiento que recibió en el Congreso no fue sólo para él: fue para una generación de agrónomos cordobeses que encendió la llama del maní cuando más lo necesitaba, y que hoy continúa sosteniendo una de las economías regionales más dinámicas del país.
“Podría haberlo recibido cualquier otro. Me tocó a mí, pero detrás de esto hay un gran equipo”, afirmó.
El futuro depende de decisiones inteligentes
Frente a un escenario volátil y desafiante, Soave remarca la necesidad de planificar con racionalidad. El año pasado, por ejemplo, se sembraron más de 100.000 hectáreas adicionales por factores como la baja cotización de la soja y los problemas sanitarios en el maíz. El resultado: una sobreoferta que hoy repercute en el mercado global.
Para el año próximo, anticipa una retracción en el área sembrada, algo que considera necesario para equilibrar el negocio. “Hay que ajustar velas, ser eficientes y seguir apostando a la calidad”, concluye.
Claves del legado de Joani Soave
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Lideró la modernización del maní en Argentina desde los años 70.
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Impulsó el desarrollo de variedades de maní alto oleico.
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Organizó el primer viaje técnico a EE.UU. en 1977, que cambió la historia del cultivo.
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Fundador e impulsor de las Jornadas Nacionales del Maní.
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Parte central del proceso que convirtió a Argentina en líder mundial en exportaciones.