ACA comercializa en el país el binomio de identificación bovina desarrollado por la compañía australiana Leader Products, especializada en identificación ganadera. El conjunto combina una caravana electrónica con otra visual y utiliza tecnología HDX, orientada a garantizar lecturas precisas en condiciones reales de trabajo.
La propuesta pone énfasis no solo en la lectura del chip, sino también en la retención del dispositivo, la calidad de los materiales y la legibilidad de la numeración visual a lo largo de los años.
Con la identificación electrónica ya consolidada en la realidad ganadera argentina, la discusión pasó de la obligatoriedad a la conveniencia operativa. El productor comenzó a evaluar qué producto coloca, cuánto tiempo dura y qué respaldo tiene detrás.
"La identificación electrónica dejó de ser solamente una cuestión de cumplimiento. El productor empieza a mirar qué producto está colocando, cuánto tiempo va a durar y qué respaldo tiene detrás. Una caravana que se pierde implica volver a identificar y reemplazar el binomio, por lo que la calidad termina teniendo también una incidencia operativa y económica" — Juan Ghirardi, responsable de identificación y trazabilidad ganadera en ACA.
Uno de los diferenciales de la propuesta es la adopción de tecnología HDX —sigla en inglés de Half Duplex—, contemplada dentro de las normas internacionales de identificación electrónica animal.
En este sistema, el lector primero energiza el transponder y luego la caravana transmite su código. ACA optó por esta modalidad considerando el entorno donde realmente se desarrollan las tareas: mangas, cepos, portones y otras estructuras metálicas son parte del paisaje habitual en los establecimientos.
"Una tecnología ganadera hay que pensarla en el lugar donde realmente va a trabajar. La lectura ocurre en mangas e instalaciones, con animales en movimiento y condiciones muy distintas a las de un laboratorio" — Pablo Bonnet, jefe comercial.
Pero la electrónica es solo una parte de la identificación. La permanencia física del dispositivo es otro de los ejes centrales. El conjunto fue diseñado con un sistema de anclaje orientado a favorecer la retención durante toda la vida del animal, prestando atención a las terminaciones y al acople entre las piezas. Los componentes se fabrican con termo poliuretano —TPU— de alta calidad y biocompatibilidad, elegido por su comportamiento frente a la exposición ambiental, mientras que la identificación visual incorpora marcado láser de alto contraste.
"Cuando hablamos de identificación electrónica, muchas veces toda la atención se concentra en el chip. Pero el dispositivo es un conjunto. Importa la electrónica, pero también importan el material, el diseño, la retención y que la identificación visual continúe siendo legible con el paso del tiempo" — Juan Ghirardi, responsable de identificación y trazabilidad ganadera en ACA.
Para ACA, estos factores cobran mayor relevancia a medida que la identificación electrónica se normaliza. La entidad busca instalar la discusión sobre qué ocurre después de la colocación: si la caravana permanece, si sigue siendo legible y si continúa cumpliendo su función.
"Nuestra mirada es que el productor no debería pensar solamente cuánto cuesta una caravana el día que la compra, sino qué ocurre con esa identificación después: si permanece, si sigue siendo legible y si continúa cumpliendo su función. Ahí es donde la calidad deja de ser un concepto abstracto" — Pablo Bonnet, jefe comercial.
En un mercado que amplió rápidamente su oferta tras la implementación de la identificación electrónica, la alianza entre Leader Products —que aporta la experiencia tecnológica— y ACA —con su red de cooperativas, distribución y soporte local— apunta a que la decisión del productor incluya no solo el cumplimiento normativo, sino también la durabilidad real del dispositivo.
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