Mientras tanto, Brasil mantuvo rendimientos más estables (entre 31 y 36 qq/ha), en parte por mejores condiciones climáticas y mayor inversión tecnológica.
Aunque El Niño suele asociarse con mayores precipitaciones, esta relación no es automática.
Punto clave:
- El clima resulta de una combinación entre:
- Factores globales (como El Niño/La Niña)
- Factores regionales (circulación atmosférica, bloqueos, presión)
Ejemplo reciente:
Incluso durante el Niño 2024, hubo déficit hídrico en enero y febrero en zonas clave.
¿Qué dicen las proyecciones?
Los últimos datos de organismos internacionales sugieren:
- Alta probabilidad de desarrollo de El Niño
- Posible impacto en Argentina a partir de la primavera
- Aún sin certeza sobre:
- Intensidad
- Duración
- Impacto concreto en cada región
Por eso, los especialistas coinciden en algo fundamental:
Habrá que esperar al final del invierno para confirmar el escenario.
¿Qué debería tener en cuenta el productor?
Más que una certeza, el Niño hoy es una señal de tendencia. En este contexto, conviene:
- No tomar decisiones basadas solo en el ENSO
- Seguir de cerca actualizaciones climáticas hacia primavera
- Considerar estrategias flexibles (fechas de siembra, manejo de agua, insumos)
- Evaluar riesgos regionales, no solo globales
En síntesis
El posible regreso de El Niño representa una oportunidad después de años difíciles, pero no una garantía. El clima sigue siendo un sistema complejo, donde lo global marca el rumbo… pero lo local define el resultado.