La situación institucional del INTA continúa generando inquietud en todo el país. Más allá de los trabajadores, la incertidumbre impacta de lleno en el sector productivo nacional, especialmente en el agro.
Así lo expresó Pablo Panatti, representante del Consejo Regional Córdoba, en una entrevista donde analizó los avances, retrocesos y riesgos del proceso de reestructuración impulsado desde el Gobierno.
“No sólo interesa a los trabajadores, sino fundamentalmente a toda la comunidad argentina, principalmente al sector agropecuario”, remarcó Panatti al iniciar la charla.
La discusión comenzó hace más de un año, cuando el Decreto 462 instaló un escenario de fuerte reorganización estructural. Según Panatti:
“Era un decreto que promovía una reforma muy profunda, donde había disolución de agencias de extensión y una intención de venta de tierras del INTA”.
La resistencia de los centros regionales y el rechazo generalizado llevaron a la derogación del decreto, abriendo una nueva etapa institucional.
Con la llegada de un Consejo Directivo renovado, se observó una mayor disposición a escuchar a los territorios, aunque no desaparecieron los focos de preocupación.
“Notamos un cambio más propenso al diálogo, pero hay cosas que realmente nos siguen preocupando”, afirmó.
Entre esas inquietudes aparece el posible retiro voluntario, aún sin resolución oficial, pero con fuerte impacto potencial en la estructura operativa, especialmente en Córdoba.
En Córdoba, la situación del personal es delicada. Actualmente la región opera con un 22% menos de trabajadores que el óptimo necesario.
Panatti fue contundente:
“Abrir una instancia de retiro voluntario haría que sigamos perdiendo recursos humanos en Córdoba”.
La posible reducción no solo afecta la operatividad diaria, sino la continuidad de proyectos clave de investigación y extensión.
Aun sin medidas oficiales concretas, los anuncios generan desgaste entre los trabajadores.
“La incertidumbre hoy es un factor que realmente nos preocupa”, señaló Panatti, quien insistió en mantener el foco en la cartera programática vigente, que sigue ejecutándose pese a la inestabilidad.
Uno de los temas más sensibles es el futuro de las cooperadoras, fundamentales para sostener las actividades en Córdoba.
Panatti subrayó:
“Son vitales para el funcionamiento; usan sus recursos para financiar no solo investigación, sino también estructura”.
En la provincia, tres agencias fueron afectadas:
Panatti destacó que, pese a las decisiones nacionales, desde el territorio intentaron minimizar el daño.
Ante la pregunta sobre un posible desmantelamiento de las experimentales Manfredi y Marcos Juárez, Panatti aclaró:
“No hay ningún tipo de desguace. Solo una modificación del organigrama por fusión de algunas áreas”.
Incluso destacó el reconocimiento positivo por parte de consejeros nacionales que visitaron Manfredi y conocieron el trabajo local.
Una de las decisiones más polémicas del Gobierno es la meta de reducir el plantel del INTA de 6.000 a 4.000 empleados.
Panatti cuestionó la falta de argumentos técnicos:
“Siempre planteamos por qué 4.000, o por qué 3.000, o por qué 5.500. Si vamos a hablar de reestructuración, tenemos que fundamentarla”.
La reducción preocupa especialmente porque grandes áreas ya operan con personal mínimo debido a retiros previos, jubilaciones y no reposición de vacantes.
La reestructuración del INTA continúa en un terreno difuso, donde conviven avances en diálogo con medidas que generan preocupación. Para Panatti, el desafío es lograr que cualquier transformación preserve la capacidad científica, técnica y territorial del organismo.
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