El médico veterinario Dr. Jorge Brunori, uno de los principales especialistas en producción porcina del país e histórico investigador del INTA Marcos Juárez, habló sobre dos temas clave: la crisis interna que atraviesa el INTA y la foto actual del sector porcino argentino.
Con su habitual claridad, remarcó que el organismo estatal se encuentra en una situación de “incertidumbre profunda” que compromete la investigación y la extensión agropecuaria en todo el país.
Brunori confirmó que el Gobierno impulsa un nuevo esquema de retiros voluntarios que podría reducir la planta del organismo de 5.700 a 4.000 trabajadores.
El especialista explicó que se trata de un proceso que, aunque se presenta como voluntario, tiene un trasfondo complejo:
“Cuando uno dice retiro voluntario parece algo no traumático, pero la gente se retira por el contexto angustiante que está viviendo.”
En Marcos Juárez, estiman que entre 10 y 15 trabajadores podrían dejar la institución, una pérdida significativa para un establecimiento que ya viene operando con dotación reducida.
El investigador detalló que el organismo ya trabaja en un recorte severo de su cartera de proyectos:
“Vamos a tener que dejar de hacer muchas de las actividades que veníamos haciendo.”
La falta de personal técnico y profesional afecta áreas sensibles:
Incluso, algunos equipamientos ya no pueden operar por falta de recursos humanos capacitados para manejarlos.
Otro punto alarmante es que el INTA no está recibiendo presupuesto operativo, algo que Brunori describió con crudeza:
“Hoy no estamos recibiendo cero peso de presupuesto. Las cooperadoras están pagando guardias, limpieza y servicios básicos.”
Pero estas cooperadoras —que históricamente han sostenido a las experimentales en momentos críticos— también están bajo análisis, lo que podría dejar a muchas sedes al borde del cierre funcional.
Brunori fue contundente al describir el impacto estructural que sufre el organismo:
“Cuando reducís personal, cuando no podés pagar la luz, el agua, la seguridad, ni sueldos acordes… esto no es una reorganización del INTA; es una destrucción del Estado.”
También remarcó que esta crisis desalienta a los jóvenes profesionales:
“Ya descartan al INTA como posibilidad laboral. Y eso es doloroso, porque el Estado formó a estos chicos con posgrados y especializaciones.”
Tras abordar la crisis institucional, el especialista analizó la situación del sector porcino, destacando avances, amenazas y perspectivas.
La producción porcina argentina cerró el 2025 con un crecimiento cercano al 3% en faena y producción, menor al ritmo promedio histórico del 7%, pero aún positivo.
El motor principal fue nuevamente el consumo interno, que alcanzó casi 19 kg por habitante, con un crecimiento del 9%. Brunori contextualizó:
“Del 2020 al 2025, la carne de cerdo creció 31% en consumo. La aviar creció 1,5% y la bovina cayó 1,9%.”
Pese al crecimiento productivo, el especialista advirtió sobre tendencias preocupantes:
Aunque enero y febrero de 2026 muestran una leve mejora, el especialista afirma que el panorama sigue siendo frágil.
Brunori explicó que el crecimiento depende casi exclusivamente del mercado local:
“Estamos creciendo con un único motor: el consumo interno, y ese motor marcha según el bolsillo de los argentinos.”
Mientras tanto, el precio del cerdo sigue siendo bajo porque la carne porcina es la más accesible del mercado.
La Argentina cuenta con:
Sin embargo, advirtió que el mercado interno tiene límites:
“El consumo podrá llegar a 24, 26 o 28 kilos, pero habrá un techo. Y estamos cerca.”
Mientras Chile exporta el 50% de su producción y Brasil el 30%, Argentina apenas llega al 2%, un número que “no se mueve”.
La explicación está en la política cambiaria:
“Con un dólar bajo sos caro para exportar y barato para que te importen. Esa es la traba principal del desarrollo exportador.”
Brunori remarcó que Argentina, siendo productor de granos, debería ser competitivo:
“Europa no produce granos y es el mayor exportador de carne de cerdo. ¿Por qué no podemos serlo nosotros?”
Las palabras de Jorge Brunori dejan una doble advertencia:
Brunori cerró la entrevista con un deseo y una preocupación:
“Ojalá al INTA lo dejen flotando. No queremos cambios irreversibles.”
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