El conflicto bélico en Medio Oriente, que actualmente enfrenta a Irán con Estados Unidos e Israel, podría generar un impacto inesperado en el mercado lácteo global.
Un informe reciente del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) destaca esta faceta poco conocida de la economía iraní, subrayando la creciente relevancia del país en un sector dominado por otras potencias.
"Aunque Irán es más conocido como uno de los principales productores mundiales de petróleo y gas natural, también está adquiriendo cada vez más importancia en el sector lácteo." — OCLA
Los datos analizados por el OCLA demuestran que, en los últimos años, Irán ha escalado posiciones hasta convertirse en el cuarto mayor exportador mundial de leche en polvo descremada (LPD), solo por detrás de la Unión Europea, Nueva Zelanda y Estados Unidos, y superando a Australia.
Este patrón de liderazgo regional se repite en el mercado del yogur. Irán es el segundo mayor exportador del mundo, con 184.786 toneladas vendidas al exterior. Nuevamente, la mayor parte de su producción se dirige a Irak (135.000 toneladas), seguido de Pakistán (15.000) y Afganistán (11.000).
La marcada concentración de las exportaciones iraníes en los mercados regionales es precisamente donde radica el principal riesgo. El OCLA advierte que una escalada en el conflicto armado podría interrumpir estas cadenas de suministro, obligando a los países vecinos a buscar nuevos proveedores en el mercado global.
Esta alteración tendría consecuencias directas en el comercio internacional de lácteos, afectando tanto la disponibilidad de productos como la estabilidad de los precios.
"Cualquier interrupción en las exportaciones iraníes podría llevar a los países vecinos a abastecerse en otros lugares, lo que afectaría los flujos comerciales mundiales y, potencialmente, la estabilidad de los precios de la leche en polvo descremada." — OCLA
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