En el Día Mundial del Agua, Aapresid subraya la urgencia de adoptar prácticas responsables para la gestión del recurso hídrico en la agricultura.
Desde Aapresid Certificaciones (AC), el programa de la entidad enfocado en prácticas regenerativas, se destaca que existen herramientas concretas al alcance de los productores para mejorar la gestión del agua en sus establecimientos.
"Hoy cualquier productor tiene al alcance de la mano herramientas concretas para monitorear la calidad del recurso dentro de su establecimiento y asegurar su uso eficiente y sustentable" — Aapresid Certificaciones
El primer paso para una gestión adecuada es el monitoreo periódico de los parámetros de calidad del agua. Según AC, esta es la base para tomar decisiones informadas. Las recomendaciones varían según el uso y la fuente del recurso:
Se sugiere un análisis cada tres años, midiendo pH, conductividad y dureza.
Agua para riego:Además de lo anterior, es crucial medir el contenido de sodio (a través de indicadores como RAS y PSI), ya que su exceso puede degradar la capacidad productiva del suelo.
El proceso de muestreo es clave para obtener resultados fiables. Se debe georreferenciar el punto de toma, mantener consistencia en las fechas para permitir comparaciones y recolectar la muestra a una profundidad de entre 15 y 30 cm, conservándola en frío y al resguardo de la luz hasta su análisis en laboratorio.
Para medir la eficiencia, los especialistas proponen un indicador simple pero potente: la Eficiencia en el Uso del Agua (EUA)
Este se calcula dividiendo la producción de grano (en kg/ha) por los milímetros de lluvia recibidos durante la campaña. Este dato permite identificar ineficiencias en el sistema, como pérdidas por escurrimiento o evaporación.
Esta técnica reduce la erosión del suelo, disminuyendo el escurrimiento de partículas hacia los cursos de agua, y a la vez mejora la capacidad del suelo para capturar y almacenar agua.
Además de la eficiencia, es fundamental prevenir la contaminación del agua por nitratos y fitosanitarios. La incorporación de cultivos de servicios
en lugar de barbechos largos ha demostrado reducir hasta en un 90% la lixiviación de nitrógeno hacia las napas durante períodos de excesos hídricos.
En cuanto al manejo de fitosanitarios, es indispensable respetar las distancias mínimas a los cursos de agua establecidas por la legislación.
Asimismo, el correcto lavado de la maquinaria y la aplicación de los remanentes de caldo dentro del lote son detalles cruciales para evitar la contaminación de zonas sensibles.
"Gran parte del impacto ambiental se juega en los detalles del manejo. Por eso ponemos el foco en los procesos" — Aapresid Certificaciones
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